Calvicie: condición hereditaria… ¿moda?
Escrito por Ricardo Calvo-Nigro Viernes, 04 de Septiembre de 2009 00:52
Ricardo Calvo-Nigro
Profesor de Química
Facultad de Farmacia
Universidad de Iberoamérica
Un calvo es superior a Sansón, porque ha perdido el pelo pero no la fuerza.
Desde siempre los calvos y no tan calvos hemos sido objeto de bromas frecuentes y gran cantidad de chistes que hacen alusión a nosotros; como muestra, los siguientes:
Y un clásico: ¿Hasta dónde se lava la cara un calvo?
Sinceramente cuando los escuché me parecieron graciosos y muy probablemente me causaron algo de risa, digo algo, puesto que personalmente sabía que directa o indirectamente se referían a mí. Aunque era muy joven (rondaba los 20 años) poco a poco dejé de preocuparme por el asunto, en un principio neutralizando el efecto de los chistes argumentando que eran pocas las personas que físicamente podían hacerle honor al apellido.
Por supuesto que en ese entonces, dentro mis limitadas posibilidades económicas, acudí a gran cantidad de “remedios caseros” y a curiosas estrategias para detener la caída de mi pelo y por supuesto que nada funcionó. Cuando años más tarde comprendí que la caída del pelo sólo se lograba detener cuando éste llegaba al suelo, fue que tomé real conciencia de que mi calvicie más que un problema, era una condición común y natural y que la mejor opción para dejar de preocuparme por la pérdida constante de mi cabello (en ese entonces no se hablaba tanto de estrés), era raparme totalmente la cabeza y podría decir que fue a partir de ese momento que mis preocupaciones, mi estrés, tendrían que ver con muchas otras situaciones y problemas reales en mi vida, pero no con la caída del cabello.
Pero esa fue mi situación personal pues para nadie es un secreto que para una gran mayoría de personas, hombres y mujeres que sufren de ese “problema”, a veces la situación trasciende a niveles que afectan integralmente al individuo, ya que aunque la pérdida del cabello (excepto cuando se trata de algún síntoma de alguna enfermedad o como consecuencia de ésta) es en principio un asunto cosmético y no de salud, sí afecta psicológicamente a quienes la padecen. La persona que está perdiendo su cabello pasa por un trauma porque siente que está perdiendo parte de su atractivo físico, sentimiento que puede convertirse en una situación que sí puede afectar en mayor o menor grado su calidad de vida, lesionando su autoestima. Aunque las mujeres tienen una menor tendencia a la alopecia, el impacto psicológico, obviamente por un asunto de exigencia social, suele ser mayor que en los hombres a tal grado que llegan a experimentar profundas depresiones. Además de afectar a su autoestima, la alopecia femenina condiciona la vida social ya que no es aceptada de manera natural como en los hombres.
Desde que aparecen los primeros síntomas de alopecia, el hombre experimenta un sentimiento de fragilidad, inseguridad y de impotencia. Superada la primera etapa, que casi siempre consiste en peinados estrafalarios o en recurrir a medicinas de funcionamiento dudoso, el hombre termina por resignarse y con más madurez también comprende cuáles son los valores que le dan atractivo a su persona así como las razones en las que basa su confianza en sí mismo.
El pelo, cuya función principal en los mamíferos es la de protección contra el frío, ha dejado, por un asunto evolutivo, de cumplir tal función en el ser humano y ha adquirido un importante valor estético, haciendo de la calvicie un verdadero problema. Algunas estadísticas indican que un 45-50 % de hombres y mujeres mayores de 40 años y de raza blanca, presentan un mayor o menor grado de calvicie. En las razas negra y asiática la prevalencia y el grado de calvicie es menor.
La pérdida de cabello puede ser un asunto de mucha importancia para algunas personas y de ninguna para otras; pero para las primeras, la atención del asunto, la prevención y el tratamiento, implican una inversión anual millonaria, en especial en las culturas occidentales y los países industrializados.
La alopecia androgenética, AAG (calvicie común) es una patología no exclusiva de los varones. Se inicia en la adolescencia, entre los 18 y 20 años, debido a los cambios hormonales que experimenta el individuo. Tiene lugar por el efecto combinado de una predisposición genética y el efecto de los andrógenos sobre los folículos pilosos del cuero cabelludo. La herencia genética es la causa de un 95% de la pérdida del cabello. Según los dermatólogos, un 20 % de los varones entre 18 y 25 años padecen alopecia y esta cifra aumenta con la edad (6 de cada 10 hombres mayores de 50 años). La aparición de la AAG en mujeres es más tardía, en cerca del 40 % aparece luego de los 60 años. Los mismos especialistas considera que aunque la principal razón de la calvicie es la herencia genética, factores como las toxinas que se encuentran en el aire contaminado, el humo del tabaco y el estrés de nuestra vida diaria debilitan nuestro cabello y aceleran su caída.
En las mujeres suele haber una pérdida de densidad en la parte superior del cuero cabelludo, pero a diferencia de los varones, es más difícil que se queden totalmente calvas. La caída de cabello más frecuente entre las mujeres es la alopecia difusa, una caída excesiva de pelo repartida por todo el cuero cabelludo y causada por distintas enfermedades, como trastornos endocrinos, metabólicos o nutricionales (anemia, deficiencia de calcio), enfermedades (como diabetes, cáncer) o acontecimientos biológicos importantes, como el parto o la menopausia. Algunos estudios indican que diez de cada cien mujeres padecen actualmente esta clase de alopecia. Sin embargo, cada vez es más frecuente en las mujeres padecer alopecia androgenética o areata (caída del cabello en forma de parches o placas).
Se calcula que el cuero cabelludo normal de un adulto tiene aproximadamente 100000 cabellos.
El crecimiento normal de pelo se produce a través de tres etapas o fases:
- Anágena, o de crecimiento activo, cuya duración es de tres a siete años en forma continua. En el cuero cabelludo aproximadamente un 80 – 85 % de los cabellos está en fase de crecimiento activo y su capacidad de crecimiento es tan significativa, que puede alcanzar hasta uno 0,35 mm diarios.
- Catágena: durante esta etapa de aproximadamente dos semanas de duración, se produce la involución y fibrosis del segmento inferior del pelo.
- Telógena: constituye la fase de reposo y una duración de tres a cuatro meses. Durante esta etapa el pelo permanece “anclado” en su sitio original, sin crecer y finalmente cae. Pasado este período se reconstruye la morfología original y se reanuda nuevamente el ciclo completo.
Puesto que el pelo experimenta sus fases de crecimiento y reposo aproximadamente de 50 a 100 cabellos caen diariamente, para ser reemplazados de nuevo al reanudarse el ciclo de crecimiento.
La calvicie androgenética ha sido motivo de terapias múltiples más o menos empíricas desde el comienzo de la praxis médica registrada en la historia de la humanidad.
La causa exacta por la cual se cae el cabello, es un descubrimiento bastante reciente. Desde hace décadas se había sospechado que las hormonas masculinas eran la causa de la pérdida de cabello. Es más, Hipócrates ya había observado que los hombres castrados no perdían su cabello. Sin embargo, el mecanismo por el cual las hormonas “mataban” a los folículos pilosos era desconocido.
La primera descripción del remedio contra la caída de cabello fue descubierta en Egipto, escrita en un antiguo pergamino. Los egipcios desarrollaron una amplia variedad de tratamientos para combatir la calvicie, entre ellos estaba la preparación de una mezcla hecha a base de cocer las grasas de un león, un hipopótamo, un cocodrilo, un pato y una serpiente para posteriormente aplicarla sobre la zona que presentaba alopecia. Pero las propiedades curativas de este remedio, así como de miles de otros que fueron desarrollándose a través de los siglos hasta nuestros días, e incluso prácticas bastante curiosas (no masturbarse, dormir casi colgado boca abajo para una mejor irrigación cerebral, hacer pasar leves corrientes eléctricas por la cabeza, frotarse con fuerza la cabeza con porciones de pelo de animales machos, etc.) no fueron ni han sido comprobadas científicamente. El tiempo demostró que lo más efectivo era hacer pelucas con el pelo de estos animales y utilizar la grasa para otros fines, entre los que estaba, aunque suene gracioso ¡sacarle brillo a la calva!
Aún hoy día circulan muchas creencias populares relacionadas con la recuperación del cabello perdido y ninguna se basa en evidencia científica. Aunque en la actualidad existen tratamientos farmacológicos que intentan frenar las causas, limitando la caída del cabello, no existe todavía ningún fármaco que garantice en un 100 % que el pelo vuelva a crecer. Todos lo medicamentos han sido esencialmente inútiles y sólo en los últimos años se han encontrado en forma realmente casual que algunas moléculas tiene efecto sobre el folículo que se ha debilitado por efecto de los andrógenos.
Como se anotó anteriormente, la alopecia androgenética es una manifestación fisiológica propia de personas genéticamente predispuestas. Durante la adolescencia estas personas producen más cantidad de una enzima llamada 5-alfa-reductasa, que transforma la testosterona - hormona propia del género masculino producida por los testículos - en dihidrotestosterona (DHT), la hormona responsable del adelgazamiento del pelo y de la disminución y debilitamiento progresivo de los folículos pilosos genéticamente propensos donde nace el pelo. Al investigar detenidamente el flujo de la hormona masculina testosterona en la sangre, se descubrió que, al contacto con la enzima 5-alfa reductasa, ésta se convierte en DHT, la que provoca todo el problema de la calvicie. De acuerdo con la Asociación Británica Dermatológica, la alopecia androgénica es responsable del 95 % de la pérdida de pelo en hombres y mujeres.
A finales del los años 90 un artículo en el periódico Los Ángeles Times de California, USA, hacía referencia al resultado de un estudio realizado por una de las más sólidas industrias farmacéuticas en el que se estimaba que los estadounidenses gastaban un promedio de 200 millones de dólares al año en falsos tratamientos “para hacer crecer el cabello”. En enero de 1990, la Food and drug Administration (FDA) intervino y prohibió todos los productos en cuyas etiquetas se prometía falsamente hacer crecer el cabello o retardar su caída.
Internet está inundado de información sobre tónicos y tratamientos crecepelos, de clínicas especializadas en lo mismo, de fórmulas tópicas, nutricionales, conductuales, radiación ultravioleta, en las que muchos y muchas creen, siendo la inmensa mayoría falsos. El uso de productos milagrosos no hará regresar el cabello perdido aunque existen productos, muy pocos, que en muchos casos son efectivos para recuperar parte o todo el cabello perdido, dependiendo del tipo y nivel de calvicie. Por supuesto que lo único que crece son las cuentas bancarias de quienes controlan estas estrategias de recuperación de cabello milagrosas.
La FDA, ha investigado más de 250 000 productos y sustancias que prometían crecimiento capilar. Sólo en años muy recientes la industria farmacéutica se ha encargado de encontrar una limitada variedad de soluciones o alternativas de tratamiento con la intención de recuperar el cabello perdido o al menos detener al máximo su caída. En 1988, la FDA aprobó en los Estados Unidos el primer medicamento para aplicación en el cuero cabelludo que ha demostrado hacer crecer el cabello humano, el Minoxidil.
El Minoxidil ha estado a la venta desde finales de los años setenta y había sido usado en la medicina interna para tratar casos severos de presión arterial alta. El Minoxidil es un antihipertensivo, un poderoso vasodilatador, estable e inactivo. La acción del Minoxidil contra la caída del cabello se descubrió casualmente porque algunos pacientes presentaban -como efecto secundario- crecimiento de vello en el cuerpo y cuero cabelludo. A raíz de esto comenzaron a hacerse estudios formales con tópicos y lociones aplicándolas directamente sobre las zonas afectadas y los resultados fueron positivos.
En 1980 comenzó su producción y en el mismo año fue accesible para el público en general. La loción se comercializó en una concentración al 2 % bajo el nombre de Rogaine®. Cuando es aplicado al cuero cabelludo y penetra en la piel, se convierte en activo, pero inestable. Nuestro cuerpo produce un catalizador llamado sulfonil-transferasa que convierte el Minoxidil estable e inactivo en minoxidil-sulfito, activo e inestable. Este compuesto activa los canales de potasio en las células, lo que activa el crecimiento del cabello. Se requiere de 10 a 14 meses de tratamiento para obtener resultados visibles. Actualmente, Pharmacia & Upjohn vende Rogaine® y ahora está disponible en una disolución al 5 % para tratar de satisfacer a los hombres para los que la fórmula más débil tuvo muy poco o ningún efecto. Sin embargo, Pharmacia & Upjohn admite en sus comunicados de prensa y en literatura sobre su producto que “no se ha demostrado ningún efecto en la calvicie frontal” el área que más preocupa a los hombres.
El tratamiento con Minoxidil es el siguiente:
1. Uso tópico
Loción de Minoxidil (Porcentaje: del 2% al 5%).
Efectos terapéuticos: Acción estimulante del crecimiento del folículo piloso. Favorece el crecimiento del pelo en personas que sufren alopecia androgenética. También tiene acción vasodilatadora en el cuero cabelludo, incrementando el flujo sanguíneo capilar y consecuentemente activa el la oxigenación del bulbo piloso. Se indica en los siguientes casos: hombres con alopecia androgénica a predominio frontoparietal y en mujeres con alopecia difusa con intensificación parietooccipital.
Forma de administración: Se debe aplicar la disolución 2 a 3 veces por día, en forma de masajes sobre el cuero cabelludo. A la mañana, se deben lavar los cabellos con un shampoo adecuado antes de una primera aplicación. Luego hay que secar bien, pero sin utilizar secador de cabello y posteriormente colocar el líquido solamente sobre el área afectada siempre empleando un masaje fino. Hay que advertir que se deben lavar las manos después de manipular la loción. En la aplicación que se realiza a la noche, hay que tratar de no ir a dormir hasta que no transcurra media hora después de la aplicación de la loción.
Contraindicaciones: No se aconseja su aplicación en aquellas mujeres que se encuentren embarazadas o en período de lactancia y en aquellas personas de ambos sexos que padecen las siguientes patologías: cardiopatía isquémica, hipertensión arterial, psoriasis del cuero cabelludo, hipersensibilidad química.
Precauciones: Por su efecto cáustico, hay que evitar el contacto de la loción con los ojos, la nariz y la boca. Si por negligencia esta situación se produce, se debe proceder a lavar con abundante agua la zona que tuvo el contacto. En el caso de observarse irritabilidad o irritaciones en el cuero cabelludo alopécico, no se debe aplicar la loción.
En 1997, el FDA probó la primera píldora para el tratamiento del patrón masculino de caída de cabello. PROPECIA® (Finastaride 1 mg.) PROPECIA®, es una tableta que se toma una vez al día por receta médica. Su acción se debe a que inhibe la producción de la enzima 5-alfa-reductasa, que a fin de cuentas y como se ha demostrado, es la responsable de la destrucción de los folículos. Muchos hombres se preocupan por los efectos secundarios sexuales reportados en este medicamento: disminución del deseo sexual o de la capacidad de tener una erección, liberación de poca cantidad de semen al tener relaciones sexuales. En verdad el efecto secundario de un decrecimiento en la libido fue notado en tan solo 1,8 % de los hombres tomando el medicamento en pruebas clínicas, comparado con 1,3 % de los hombres tomando un placebo. Más aún, este efecto secundario desapareció en los hombres que dejaron de tomar PROPECIA® y también desapareció en la mayoría de los hombres que continuaron con el tratamiento según su fabricante Merck & Co. Algunas contraindicaciones del uso del fármaco van dirigidos a mujeres en gestación y a hombres en proceso de análisis de sangre para detección de cáncer de próstata; quienes lo utilizan no pueden donar sangre.
El tratamiento con Finastaride es el siguiente
Finasteride (comprimidos de 1 mg.) de uso oral:
Efectos terapéuticos: Este producto tiene una acción farmacológica antialopécica, por lo que se utiliza en el tipo de alopecia androgénetica, ya que además es estimulante del crecimiento del folículo piloso. Esta acción se debe al efecto inhibidor que tiene sobre la enzima que modifica químicamente a una hormona (la testosterona), convirtiéndola en otra (la dihidrotestosterona). Esta forma de tratamiento está indicada en varones que padecen alopecia androgenética, ya que su efecto principal es producir un aumento significativo en el crecimiento del cabello y consecuentemente limita su caída.
Contraindicaciones: No se aconseja su ingestión en mujeres embarazadas o aquellas que puedan quedar embarazadas, como tampoco en madres que se encuentren en período de lactancia. Siempre hay que destacar que pueden existir individuos con hipersensibilidad a los componentes del producto.
Efectos Colaterales: Hay que advertir que en los hombres puede tener consecuencias en la esfera sexual, con disminución de la libido y del volumen total del semen eyaculado, como también trastornos en la erección. También por su acción farmacológica puede haber efectos perjudiciales en hombres que padecen hiperplasia benigna de próstata y en personas de ambos sexos de edad avanzada.
Forma de administración y dosis: Por vía oral la dosis aconsejada es de un comprimido de 1mg por día. No es necesario que el medicamento se ingiera junto con los alimentos. Los tratamientos deben ser continuados y prolongarse como mínimo 3 meses, para obtener resultados satisfactorios.
Se estima que diariamente un millón de hombres en los Estados Unidos toman dicho medicamento, de acuerdo con Merck & Co. La mayoría de los hombres que lo toman tienen un aumento en el número de cabellos, un decrecimiento en la caída del cabello y una mejoría en su apariencia física. A pesar de la introducción relativamente reciente de estos dos medicamentos (Rogaine y Propecia), que han demostrado hacer crecer el cabello o reducir las posibles pérdidas futuras en algunos hombres, aún no existe una cura completamente segura y efectiva para la pérdida del cabello.
El pelo puede verse afectado a causa de muchas enfermedades cutáneas. Cuando estas enfermedades son procesos severamente destructores, hay una significativa pérdida de los folículos, pero debido a que el bulbo piloso se localiza profundamente en la dermis, inflamaciones superficiales como la psoriasis, la dermatitis seborreica y la dermatitis atópica, sólo afectan levemente y de forma transitoria la producción y calidad del pelo. El afeitado, recorte del cabello o masaje del cuero cabelludo no tienen ningún efecto sobre su crecimiento, así como tampoco lo tienen el lavado frecuente con jabón o champú. Esto último sólo puede producir un efecto en la textura del cabello, debido a la eliminación de las grasas que ahí se encuentran.
Todavía no se ha elaborado un fármaco que repare el cabello cuyo tallo esté dañado. El empleo de agentes humectantes o de productos de sustancias hidrofóbicas que evitan la pérdida de la humedad, sólo logran aumentar el brillo y la sensación de que el pelo ha engrosado. El peinado y cepillado deben realizarse con instrumentos relativamente suaves para evitar la ruptura de los cabellos, pero no es cierto que un cepillado continuo afecte el crecimiento del pelo.
El empleo de acondicionadores, geles y brillantinas en general no afecta la calidad del pelo, aunque los muy grasosos pueden conducir a brotes de foliculitis, acné y a dermatitis de contacto. El teñir con frecuencia el cabello con tintes cuya base es peróxido de hidrógeno, (agua oxigenada) puede producir un daño severo en la queratina ya formada y volver el pelo quebradizo y sin brillo, pero los tintes aprobados por las instancias competentes no afectan el crecimiento del cabello y no producen ningún tipo de alopecia.
Las sustancias utilizadas para alisar el cabello o para lograr un “permanente” son capaces de actuar en la estructura molecular de la queratina, dañarla permanentemente y volver el pelo muy frágil y quebradizo.
Algunos hombres optan por un transplante de cabello, más que por un tratamiento con fármacos. El trasplante de unidades foliculares es una técnica que consiste en extraer las unidades de una zona (donante) y colocarlas en otra (zona receptora). Si bien decirlo es simple, hacerlo requiere verdadera habilidad y paciencia por parte del cirujano, además el costo es muy elevado, pues es un proceso de larga duración. En cada unidad folicular trasplantada no puede haber más de cuatro cabellos; las unidades foliculares tienen normalmente entre uno y tres cabellos.
Aunque la pérdida de cabello es tan antigua como el género humano, durante siglos los hombres han sufrido esta condición natural como una pequeña y humillante tragedia; millones de hombres sufren complejos, se sienten menos que los demás y hasta son rechazados por su escasa o nula cabellera y el nivel de afectación depende de la cultura y de las exigencias sociales.
Algo curioso, que sin duda alguna ha llevado un poco de tranquilidad y hasta felicidad a quienes sí se han visto más afectados de manera importante por la pérdida natural de su cabello, es la tendencia, la moda, de raparse la cabeza. Ante la pérdida del cabello y el no disponer con certeza de un producto farmacéutico que elimine o al menos minimice el problema, estar a la moda es la mejor y más económica opción.
Pero aún hay más: parece ser, según los especialistas antropólogos, que raparse define los rasgos faciales y hace parecer la mandíbula más ancha, constituye en general un atractivo físico. Y los psicólogos hacen su aporte: raparse o aceptar la calvicie muestra que no se tiene ningún miedo; que se está cómodo en su propia piel; aspectos que fortalecen la personalidad del individuo, lo cual les permite seducir e influir de forma significativa en muchos aspectos sociales en un mundo, no tanto globalizado, sino altamente consumista. Basta que una figura pública (estrella de cine, del rock o de algún deporte) se rape para implantar esa moda. La tendencia a la imitación forma parte del quehacer humano, en especial cuando se es joven y este es el motivo que los jóvenes se rapan total o parcialmente, e incluso se tatúan la cabeza. La falta de cabello en los hombres ya prácticamente no es un problema, el problema poco a poco se ha convertido en parte de un imán para ser más atractivo ya que además de resaltar las facciones masculinas de la cara, proyecta un aspecto limpio y fresco, saludable.
Los hombres que aceptan su calvicie como una condición natural han terminado de recorrer un camino de insatisfacción y entran en un camino nuevo, de aceptación y autoconocimiento, confiriendo un aura especial, acentuada por el hecho de que, en sus brillantes cabezas, el sol se refleja mejor que en ningún otro lado. Es importante dejar algo bien claro, la pérdida de pelo no influirá en el trato, comportamiento, respeto o visión hacia el calvo de las personas que lo estiman, aprecian y aman.
Bibliografía consultada
Falabella Falabella, Rafael
Dermatología / Rafael Falabella Falabella, Jairo Victoria Chaparro, María Isabel Barona Cabal, Luciano Domínguez Soto. -- 6a. ed. -- Colombia : CIB, 2005.
Fitzpatrick. Atlas en color y sinopsis de dermatología clínica. / Klaus Wolff, Richard Allen Johnson y Dick Suurmond. -- 5a. ed. -- España : McGraw Hill, 2005.
Lam S, Hempstead BR y Willimas EF (2005). Opciones de tratamiento medico para la alopecia. International Journal of Cosmetic Medicine and Surgery Vol. 7 (4).
Estefanell P, Juliano M C, Ottaviani JI y Weitmann D. Minoxidil
Disponible en : http://www.monografias.com/trabajos14/minoxidil/minoxidil.shtml
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